Mario Albera.(Con la colaboración de los periodistas ciudadanos Martín Menditto y Sebastián Sigifredo)Se los conoce como “los cadeneros”. Para los que jamás escuchamos hablar de ellos, dicen que existen desde que se creó el colectivo como medio de transporte. Digamos entonces que la del cadenero fue una práctica, y hasta un "oficio", transmitido de generación en generación.
Cadeneros se les dice a los choferes del transporte urbano de pasajeros que se quedan con parte de la recaudación del turno para hacerse de unos pesos por adelantado. Es una especie de financiamiento privado y barato que el chofer se hace con plata ajena, como para ir tirando o salir de un apuro hasta que recibe el vale (primer adelanto de sueldo) el 22 o 23 de cada mes.
Se les dice cadeneros porque los choferes se prestan cospeles entre sí, formando una cadena humana y económica imaginaria. Esos cospeles lo canjean por dinero o los colocan en el kiosco del barrio que se los compra por unos centavos menos del valor de mercado. Y a veces ni siquiera los canjean por plata, sino por bienes o servicios. Se lo reciben, directamente, como medio de pago.
Esto sucede porque, entre otras cosas, los choferes cuentan con el tiempo a su favor para rendir lo recaudado. En
Coniferal, por ejemplo, los choferes disponen de 72 horas para reponer los cospeles que sacaron ayer. En
Tamse y Ciudad de Córdoba, como la rendición es diaria, los cadeneros se van prestando la recaudación para cubrir los faltantes. Yo, cadenero, tomo la recaudación de mi compañero para poder tomar el servicio, y el producido de mi turno no lo rindo, sino que se lo devuelvo a mi compañero para que éste rinda lo adeudado el día anterior.
Esta es la cadena.En un turno de siete u ocho horas, los choferes pueden hacerse de 400 cospeles, aunque en los corredores con más demanda pueden duplicar esa cifra y superarla.
Ahora, esto no significa que repongan todo lo que sacan. La cadena es manejable hasta cien o doscientos cospeles; pero ya cuando lo retenido es mayor a esa cantidad, la cosa se complica.
Según confió un chofer de Coniferal, hay cadeneros que llegan a deberle a la empresa lo equivalente a 3.000 pesos en cospeles. “Es así, no tienen cura”, se queja la fuente, que se atreve a decir -con cierta seguridad- que la mitad de los 680 choferes de su empresa, “se encadenan”.
Estima que lo que se deja sin rendir para la empresa ronda los 130 mil pesos mensuales. A la par de los 15 o 18 millones de pesos que factura el sistema por mes, ese monto es simbólico. Pero no tanto. Otro de los choferes consultados por este diario, advierte que las empresas usan esto como justificativo válido para echarte. “Te tienen enganchado y te presionan todo el tiempo”, asegura.
Allí entran a mediar los delegados, para salir en defensa del cadenero que no tiene para pagar lo que la empresa le reclama. Pero hasta que esto ocurre, pasa un buen tiempo en que
las empresas dejan hacer, para luego ir en represalia.“No entienden que hoy tenemos un buen sueldo y que tienen que acabar con esto porque no se perjudican sólo ellos sino a todos”, dice un chofer-delegado, crítico de sus compañeros. Señala este delegado que las empresas suelen también agarrarse de esto para no entregar la ropa a tiempo (camisas, pantalones, corbatas y camperas), o pagar el aguinaldo de una vez. Se lo fragmentan en cuotas.
Horacio Villarreal, secretario de Coniferal, lo desmiente:
“Bajo ningún punto de vista propiciamos que el conductor se quede con lo ajeno porque todo peso que provenga de la recaudación, lo necesitamos”, dice, y señala que el área de personal de la firma “lleva al día, lo que se debe”. Sin embargo, una fuente municipal confirmó que las empresas usan esas deudas como presión.
Hay choferes que llegan al límite de ir a trabajar enfermos para que la cadena no se corte, porque si se corta dejan en una situación complicada a su compañero. También se dan
situaciones insólitas: como cuando el cadenero se pone a dos minutos de distancia del coche de su compañero para levantar los cospeles que le corresponderían levantar a éste. “Es que necesita recaudar”, apunta un chofer, con más de veinte años con sus brazos arriba del volante.

Ser cadenero, de alguna forma, se ha convertido en una mala palabra. “Ya nadie para por un cadenero”, dice este delegado, aunque aclara que “a la larga, las deudas siempre se pagan”.
Si tienen que salir a vender una rifa para pagar sus deudas con la empresa, lo hacen. Es frecuente ver esto en las paradas de línea.
Ahora, todos (empresas, gremios y trabajadores) coinciden que
cuando el boleto se pagaba con efectivo, el tema de la cadena era un “descontrol”. “En los tiempos en que había treces empresas, los préstamos ya no era entre choferes de una misma empresa como hoy sino entre distintas empresas”, cuenta Alfredo Peñaloza, directivo de UTA (Unión Tranviarios Automotor) y delegado de los trabajadores en la estatal Tamse. En sintonía con esta opininón Villarreal, de Coniferal, dice que la cadena
“ha pasado de ser un problema importante a ser sólo un problema” porque se controla más.
El vocero de Tamse, Carlos Festa, dice que si el chofer "no rinde, no puede tomar el servicio” pero Peñaloza, delegado de los trabajadores en la empresa, da cuenta que las cadenas existen, a lo mejor no con la fuerza de antes, pero existen.
"Es una lucha. Yo les digo siempre que no echen moco, que cuiden el trabajo que tienen", dice, en referencia al sueldo que hoy tiene un chofer del transporte urbano de Córdoba, que arranca en 2.579 pesos para alguien sin antigüedad.
“Saben (los choferes) que es plata ajena que es de la muni. Sobre esto no podemos hacer ningún tipo de maña.
En cambio, en las privadas, como la plata es del dueño éste hace lo que se le da la gana”, indicó Festa, en tren de comparar. No obstante reconoció que por “retención indebida de recaudación”, hay tres o cuatro despidos al año. En Coniferal también confirmaron despidos, aunque no aportaron números.
Los choferes que hablaron
para este informe dicen conocer a
cadeneros que se levantaron la casa con esta práctica, en los tiempos en que el boleto se pagaba con dinero. Ahora no se levantan una casa pero con los cospeles retenidos pagan la cuota del auto, se compran un remedio, “o no se pierden asado, baile, partido de fútbol”, puntualiza nuestra fuente, mientras sonríe crítico. “Son los que siempre figuran en el Veraz”, agrega, en alusión al listado de deudores.
Por un momento, imaginemos la expresión de sorpresa de una cajera de supermercado o un cajero de banco al escuchar que hay choferes que pueden echar mano a la recaudación de su trabajo y usarla como un circulante de pago. Dirían que son unos privilegiados, unos pícaros, o unos inescrupulosos sin ética.
“Es una falta gravísima”, dice Festa. “Es ilegal, una falta de conducta”, agrega Peñaloza. “Pero no es un privilegio”, aclara Villarreal. “Ni tampoco un robo”, advierten las fuentes. Es una deuda contraída en el tiempo, que puede ser motivo de despido.
Por eso es un tema tabú, tanto para los choferes como para las empresas. Si no se habla, mucho mejor. Porque las empresas arriesgarían perder un arma de presión laboral, y los choferes, un modo de financiamiento rápido, fácil y barato.
Nota de Sosperiodista: intentamos contactarnos con alguien de Ciudad de Córdoba, la otra concesionaria del servicio, pero no tuvimos suerte.14/11/07
SILVERIO ENRIQUE ESCUDERO
La cadena tiene origen en el mismo momento que nació el servicio de transporte de pasajeros. Cierta vez, en Córdoba, las empresas decidieron exigir que los cambios de turno se realizasen en punta de linea y la inmediata rendición de cuentas. La reacción fue inmediata: Paro General de Transporte, que duró algo más de setenta y dos horas. Las empresas cedieron. Dieron crédito a los choferes que habían quedado en deuda. No hubo despidos. Las empresas y los choferes son contestes del problema. La cadena, en definitiva, es parte integrante del convenio de los trabajadores del transporte en Córdoba. Claro está, es una clausula mo demasiado oculta, por cierto.
José A. Cmet
La solución es simple. El usuario debe colocar el cospel o similar en la misma máquina de entrega del boleto y no hacerlo en manos del conductor. Esta máquina debe contar con los mecanismos de seguridad, con pleno funcionamiento y una vez que la unidad ingresa a su terminal(al final de cada recorrido), los cospeles deben ser retirados por los responsables de la recaudación. De esta manera se evita el desvio de los cospeles y en especial, la guarda y custodia de parte del conductor (se evita robos, etc.) y su posterior rendición de estos valores. El conductor, debe hacer el control visual en la emisión del boleto de cada usuario. Saludos.
agos
jajaja. yo no contribuyo a la cadena. (tengo tarjeta)
Martín Menditto
En esto, al igual que en las elecciones, lo que falla es el sistema, asi como no va más el voto sábana tampoco da para más el sistema de pago con cospeles o plata.
lo que he visto es que varios choferes estan recibiendo como pago a los pasajeros $ 1,25 como no hay cospeles, ni monedas de $0,10 la gente abona con una moneda de un peso y otra de 25 centavos. lo cual le deja de ganancia al chofer esos 5 centavos que multiplicado por un montón de gente, es una entada considerable que no se les tributa.
Gustavo A. Boccolini
Muy buena nota. Felicitaciones a los autores. Pienso que la solución hoy tampoco pasa por las tarjetas, ya que sólo se pueden cargar en el centro. Esto hace que el pasajero deba cargar de a cinco o mas viajes si no quiere quedarse a pie. Tendría que implementarse un sistema que permita cargar las tarjetas en todos los barrios de Córdoba, por ejemplo en los locutorios. O emular el medio de pago que se utiliza en Rosario, donde las tarjetas son descartables y más fáciles de adquirir que en la ciudad de Córdoba.
Mirta Susana
Se ha pronunciado el entrante Intendente de Córdoba, que hará cambios en el abono del pasaje urbano (que es el momento de hacerlo), implementado el uso de tarjetas y con opción a monedas, tal como sucede en la Capital Federal. Pero resulta que las máquinas cobradoras de cada pasaje en Bs. As., reciben monedas y por experiencia que he tenido en utilizar este servicio en la capital unitaria, puedo adelantar una simple opinión. Estas máquinas no son eficientes y no todas las monedas cuentan con las ranuras adecuadas. Entonces sucede que la máquina se traba, el conductor debe inmediatamente corregir la misma y en muchos de los casos, el rodado debe perder largos minutos hasta que el mismo sea rehabilitado, aparte de lo puñetazos que recibe del chófer para que vuelva a funcionar. Estas máquinas son de gran porte y deben ser colocadas con soportes inmensos de resguardos, algo similar a una caja fuerte bancaria en un rodado. En Córdoba, sin dudarlo, estas máquinas, estimo, serán "papita fresca para el amigo de lo ajeno". Además, conseguir monedas, será el gran problema del usuario, simplemente por su escaséz en casi todo el interior del país. Las monedas son para el puerto, luego de usadas, vienen al interior. La mejor solución, es que la misma máquina reciba cospeles y tarjetas. Pero este comentario, puede contar con la bondad de "madrake" (¿existe?). Suerte nuevo Intendente.