La deuda provincial creció para financiar gastos corrientes y no obra pública
Este informe desmiente en forma contundente lo que declama el gobierno o piensa una mayoría, de que la deuda pública provincial creció por las fuertes inversiones en obras públicas e infraestructura. Es mentira: en los últimos 11 años (en los gobiernos de Ramón Mestre y José Manuel de la Sota), sólo el 6% de la deuda fue orientado a inversiones, y el 94% a gastos corrientes, según revela un periodista ciudadano.
José Abraham.
A propósito de la reciente autorización otorgada al gobierno de la provincia para utilizar el tercer tramo del préstamo del Banco Mundial por U$S 75 millones para ser usado exclusivamente en obras viales, parece oportuno revisar cuál ha sido el destino final de la deuda pública de Córdoba.
De este análisis se desprende que el crecimiento de la deuda provincial en los últimos 11 años no ha sido destinada precisamente a financiar inversiones en obras públicas e infraestructura, por el contrario tuvo como destino final, el financiamiento de gastos corrientes en un 94 %, mientras que sólo el 6 % restante fue orientado a inversiones.
Según datos extraídos de las Cuentas de Inversión de los años 1995 al 2005, se pudo determinar que el stock de la deuda provincial se incrementó en 5.516,3 millones de pesos, pasando de los 644,8 millones de pesos de comienzos de 1995, a los 6.161,1 millones de pesos de fines del 2005, es decir 855 %. De ese resultado surge que, 5.185,9 millones, o sea el 94,1 %, corresponde a deuda que fue contraída para financiar, en principio, desequilibrios presupuestarios y que luego por ser objeto de sucesivas formas de refinanciación con sus respectivos mecanismos de actualización, terminó convirtiéndose en una inmensa proporción de las obligaciones provinciales.
El cuadro siguiente expone esta situación. El mismo fue elaborado en base a información que brindan las Cuentas de Inversión de cada ejercicio que tienen como deudora a la Administración General.
Advertencia En este análisis no fueron incluidas las deudas flotantes de cada año, que es aquella deuda de corto plazo originada en postergaciones o diferimientos de pagos, ni tampoco la deuda correspondiente a la Agencia Córdoba de Inversión y Financiamiento (ACIF), ya que desde su creación, a fines del 2002, no existe información oficial periódica sobre su nivel de endeudamiento y que en este caso hubiera servido para precisar este análisis dado que se trata, justamente, de una entidad encargada de administrar y gestionar préstamos de organismos internacionales de crédito orientados a la inversión.
Tampoco fueron consideradas las deudas del estado provincial con otros organismos descentralizados por no contar con información al respecto. Sólo han sido incluidas, parcialmente, las deudas que se mantienen con el Banco de la Provincia de Córdoba SA por estar reflejadas en las Cuentas de Inversión respectivas.
De todos modos, la no inclusión de estas deudas no invalida la conclusión general de este análisis.
Causas Se puede decir como regla general que el endeudamiento público en sus distintas modalidades, fue la consecuencia de dos causas principales. Primero, la necesidad de cubrir el gasto público cuando los ingresos resultaban insuficientes, y segundo, aún cuando las cuentas estuvieran equilibradas, la decisión política de financiar los gastos de capital mediante el uso del crédito.
En este último caso, si se pretende repartir el costo de determinado proyecto de inversión en infraestructura en períodos largos de tiempo, las condiciones financieras del endeudamiento también deben guardar relación con la vida útil de la obra o la inversión a financiar. Así el crédito debería amortizase sin dificultad si la capacidad de repago que genera es mayor a su costo de financiamiento y con una distribución a lo largo de varias generaciones de contribuyentes, a la postre también beneficiados.
Para finalizar esta introducción es necesario decir también que la obra pública no se financia exclusivamente con endeudamiento, dependiendo en definitiva de decisiones políticas como se mencionó y asimismo comentar que la deuda se cancela sólo cuando se amortiza con recursos genuinos corrientes, y eventualmente mediante condonaciones, en ambos casos su stock disminuye.
¿Qué sucedió? ¿Qué sucedió en estos 11 años para que a fines del 2005 la deuda contraída para financiar gastos de inversión representara el 5,9 % del crecimiento que experimentó el stock de deuda pública con sólo 324,8 millones de pesos? Esta escasa proporción estaría contradiciendo al propio gobierno cuando afirma que es debido a la toma de créditos para obra pública lo que explicaría en gran parte el crecimiento de la deuda cordobesa.
El incremento de la deuda pública provincial tuvo como causas una combinación de factores que van desde decisiones de política de endeudamiento de los distintos gobiernos, hasta el propio contexto económico imperante en esos años, que en varias oportunidades condicionaron fuertemente la marcha de las finanzas públicas.
En una primera etapa, entre los años 1995 y 1998, que coincide con el gobierno de Ramón Mestre, la deuda no destinada a inversiones crece primero por la emisión de bonos Cecor y por la cancelación de pasivos con la banca pública y privada mediante el uso de nuevos préstamos del sector financiero privado nacional. Esto permitió luego rescatar la casi totalidad de los bonos logrando disminuir la deuda total en 1998 en 60,9 millones de pesos como indica el cuadro. Con estas medidas se consiguió trasladar obligaciones de corto a mediano plazo, lo que obligó al gobierno siguiente a refinanciarlas reiteradamente.
A su vez el endeudamiento destinado a inversiones creció por compromisos con organismos multilaterales de crédito como el BID y el Banco Mundial acordados en años anteriores, y por las obligaciones contraídas con Proveedores y Contratistas, deudas con las que se encaró gran parte de la obra pública de ese gobierno.
Entre 1999 y 2001, ya en el gobierno de José Manuel de la Sota, se continúa con la política de refinanciar, con nuevos préstamos de la banca privada, la deuda originada en años inmediatos anteriores.
Por el adelanto para la tercerización del cobro de impuestos la provincia se endeuda en 150 millones de dólares con un banco privado extranjero. Hacia fines del 2001 se produce un aumento significativo de la deuda financiera por cancelar pasivos con el Banco de la Provincia de Córdoba, y ante el grave contexto macroeconómico de ese momento, que produce un notorio déficit de las cuentas públicas, el gobierno se enfrenta a la necesidad de volver a emitir una parte de los bonos Lecor. Esto explica el aumento del endeudamiento para poder financiar sus gastos operativos a fin de evitar un estado de absoluto de cesación de pagos.
En lo referido a las deudas para obras aparece el primer préstamo con el Gobierno Nacional a través del Fondo Fiduciario de Infraestructura Regional destinado a la construcción de cárceles y al saneamiento de la cuenca del San Roque, por 23 millones de pesos. Con recursos propios correspondientes a la contrapartida local se inician la construcción de escuelas, a cuenta del ingreso de los fondos otorgados por el BID que recién ingresan en el 2002.
Finalmente, entre el 2002 y el 2005, se produce el mayor y vertiginoso crecimiento de la deuda, en especial de aquella no relacionada con la obra pública. Mencionaremos brevemente aquí las principales causas que provocaron este considerable aumento en estos años.
La extrema exposición fiscal y financiera en la que se encontraba la Provincia, el nivel de endeudamiento con la banca pública y privada tanto nacional como extranjera en su mayoría representada por operaciones en dólares, marcaron junto con la devaluación, el inicio de un proceso de incremento constante del nivel de deuda, no ya sólo por el valor del tipo de cambio, sino además por el mecanismo de actualización de las obligaciones bancarias que la provincia logró canjear por Bonos Garantizados con el Gobierno Nacional, transformándose este, en el principal acreedor. Esto implicaba la conversión de esa deuda a más largo plazo, la pesificación y la aplicación del CER según pautas establecidas en el decreto nacional 1579/02.
A su vez este mismo mecanismo de actualización fue aplicado a los Bonos del Estado Nacional, Boden 2011 que asumieron finalmente la operatoria de rescate de las Lecor. Además se aplicó a los sucesivos Programas de Financiamiento Ordenado, PFO, ahora PAF, suscriptos desde el 2002 al 2005 para refinanciar amortizaciones de capital.
En estos años ingresaron los dos primeros tramos del préstamo 4585/AR del Bando Mundial por 103 y 125 millones de dólares destinados -en principio- al rescate anticipado de las Lecor y para equilibrar el presupuesto provincial. Recordemos que este préstamo fue acordado en el marco del programa de Modernización del Estado que preveía, entre sus aspectos centrales, la incorporación de capital privado a la EPEC y al Banco de Córdoba.
La Provincia asume además deudas de los Municipios y Comunas y del Banco de la Provincia de Córdoba SA que tenía contraídas con otras entidades bancarias nacionales, además del compromiso de capitalización del banco oficial. Esta nueva deuda contribuyó a acrecentar aquella no orientada a la inversión, como puede apreciarse en cuadro.
En estos años el Gobierno Nacional se convierte en el principal acreedor de la deuda que no fue destinada a obras públicas y el CER explica gran parte de su incremento, además de incorporarse nuevas obligaciones y de refinanciar las que se vencen. Salvo por los préstamos del BM, la deuda crece a pesar de que no se hace uso del crédito.
En cuanto a los préstamos para inversiones se registra parte del crédito 1287/OC-AR del BID por 29,9 millones de dólares en la Cuenta de Inversión, equivalente a 90 millones de pesos. Este incremento, sin embargo es compensado por disminuciones debido a cancelaciones con Contratistas, con Organismos Internacionales y con el Gobierno Nacional, lo que se ve reflejado con signo negativo en los años 2004 y 2005 del cuadro, ultima columna.
Hoy el nivel de la deuda provincial condiciona enormemente la marcha de las cuentas públicas por el alto costo de recursos que deben destinarse al pago anual de amortizaciones de capital e intereses, lo que requiere del apoyo nacional. Esta ayuda incrementará aún más la deuda financiera no destinada a obras, que esperan nuevos créditos por 75 y 180 millones dólares del BM y del BID, aunque creemos que esto no modificará sustancialmente lo analizado en este trabajo. Este es el costo de los desmanejos presupuestarios del pasado reciente.
Nota Sosperiodista: el autor de esta nota es licenciado en economía.
Este informe, como muchos otros que no tienen posibilidad de darse a conocer, desnuda y deja al descubierto a quienes en los últimos años, han hecho del sistema democrático actualmente vigente una verdadera autocracia. Jamás hemos conocido los planes, programas o planeamiento anticipado de lo que cada uno de los candidatos piensa hacer si llega al gobierno. Y después sucede los que a todos, continuan siendo administradores, mas o menos buenos, sin que estructuralmente cambie nada de lo que significa desquicio, inoperancia, irresponsabilidad. Solamente atinan a cambiar de colo los planes y programas, para que todo siga igual. Mejor dicho, en el fondo la concentración económica y de decisión en minorías privilegiadas que no tiene la mínima preocupación de pensar en el país.
Lic. José A.Cmet
Lamentablemente en los últimos quince años de gestión gubernamental en nuestra provincia de Córdoba,los responsables de las finanzas públicas, o sea los ministros de Economías y/o Finanzas, provienen de cuadros ajenos a la administración de los ingresos y egresos de los bienes, derechos y obligaciones de la cosa pública. En síntesis, no están formados en la disciplina de gestión gubernamental y en especial, prácticos en políticas económicas. No se puede designar a un responsable de los fondos públicos, a quien tiene formación en liquidar o determinar los impuestos de su cliente - contribuyente - gobernante. Las consecuencias son obvias y están a la vista. Asesora mal al ejecutivo (salvo de alguna cuestión no conocida), que eligió la ciudadania y naturalmente, sin lugar a dudas, nuestro actual gobernador, no cuenta con el asesoramiento adecuado en las finanzas públicas. Un ministro de las cuentas de ingresos y egresos, es quien debe estar a la cabeza de toda cuestión que hace a las partidas presupuestarias. Debe explicar a la opinión pública con certeza e hidalguía si los ingresos son suficientes para cubrir los egresos y no aconsejar al responsable gubernamental que los "gastos son autónomos e independientes de los ingresos" o que alguien o alguno, subsanará el déficit (sea con fondos nacionales o externos). Vemos en todos los medios, el esfuerzo que realiza el vocero del Ejecutivo de Córdoba (Marcelo Falo), de un tema propio del área de finanzas y este funcionario, solo tira el córner y tiene que ir rápido al área y a convertir el gol. Esto es imposible. Toda la sociedad cordobesa, requiere en forma inmediata, que el responsable del área de finanzas, comunique y participe con todos los sectores en la composición plena de los ingresos y egresos públicos (¿dónde están los equipos de los profesionales-técnicos partidarios?: que los hay de altísima profesionalidad, pero marginados). La experiencia nos dice, que en las buenas administraciones de provincia, el presupuesto debe ser "compartido y apreciado". Esta técnica significa, que todos los sectores de la sociedad, son los colaboradores y/o asesores del área de las finanzas, como una especie de "consejo social consultivo" y dotado de un equipo de profesionales en la materia. Se evita que un solitario "ministro" o de una pícara "fundación" o de corporaciones de "intelectuales-universitarios", formen un estamento del "saber dirigido" (esto significa en nuestra disciplina de ciencias económicas: ¡obsecuencia y honorarios!).
Sinceramente, estimo que nuestro gobernador en materia fiscal, no tiene el asesor correcto para estas circunstancias. El desgaste está a la vista. Córdoba cuenta con profesionales en ciencias económicas de excelentes condiciones y no comprometidos a intereses extraños. Es cuestión de buscar sus domicilios en las guías respectivas.
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