
Horacio López.
La psicopedagoga cordobesa, licenciada Liliana González, ofreció una disertación sobre Chicos y padres de hoy que organizó la Escuela Maternal N º 1 el jueves 24 de octubre. La charla fue de asistencia obligatoria para madres y padres y tuvo una numerosa concurrencia que se mantuvo expectante durante más de dos horas.
La licenciada fue clara y contundente al señalar lo ‘dificultoso’ que resulta hoy la educación de nuestros hijos, alertando de que un eventual fracaso escolar, es prolongación de un posible fracaso educativo en el seno de la familia.
González lleva treinta y tres años en el ámbito clínico y educacional habiendo trabajado con padres, hijos y docentes, además de ser madre y abuela y fuente de consulta permanente en medios de comunicación y diversos ámbitos escolares.
Tiene seis libros publicados siendo, Páginas de Radio Familia y Amor, Sexualidad y Educación los más indicados para reforzar los conceptos que exponemos a continuación.
Abrió su charla derribando dos mitos:
“A los niños de hoy no les interesa nada y son más inteligentes que los de antes.”
“Falso. Hay chicos que se interesan por muchas cosas. Respecto a lo segundo, no se cuenta con ninguna prueba fehaciente de que su inteligencia al nacer sea superior a quienes los precedieron”.
A renglón seguido, encaró con vigor a un asunto siempre inquietante: la excesiva presencia de la tecnología mediática en nuestro hogar. Antes, hizo el siguiente contraste: “Los hijos de hoy nacieron en la cultura de la imagen y la escuela es producto de la cultura de la palabra. Es inevitable la existencia de intereses contrapuestos. En los aparatos, ellos manejan teclas y le aparecen imágenes atractivas, efímeras. En la escuela se encuentran con tizas, pizarrones, textos y una maestra que tienen en frente más de cuatro horas, y a la cual no pueden hacerle zapping.
A través de la ‘tele’ y la ‘compu’, los niños reciben ‘todo hecho’. Alguien ya pensó la música, los colores, las palabras, etcétera y esto limita su pensamiento simbólico que es el que posibilita ‘ficcionar’, imaginar, crear. La consecuencia, es que los niños “tecnologizados” o “enchufados” son los que más inconvenientes tienen en el aprendizaje escolar. Les cuesta mucho ser autores”.
De inmediato subrayó: “Es necesario que además de limitar y filtrar el uso de las pantallas y jueguitos, los padres los estimulen a jugar a la pelota, a los ‘palitos’, a la oca, a los títeres, a embarrarse, a tirarse en el pasto, en fin, a que inventen juegos con pocos elementos, a leer cuentos”.
En este sentido, alertó respecto a que el exceso de tecnología produce alumnos con tendencia a aburrirse en clase. “Son niños apáticos, padecen de una especie de anorexia de conocimiento, y de ahí, a la apatía, violencia, rebeldía ilimitada, falta de respeto, hay sólo un paso”.
Al referirse a lo que significa hoy estar en frente a un aula, la licenciada fue categórica: ‘Muy difícil’. Es un verdadero desafío. Estamos viendo cada vez más, maestras desbordadas, quizás ya les esté haciendo falta docentes auxiliares que les sirvan de apoyo en situaciones límite y equipos psicopedagógicos sosteniendo la tarea”.
En el siguiente tramo, González hizo una observación crítica a quienes piensan y dicen que el chico ‘me nació vago’, o ‘me salió mentiroso’, o ‘me salió ‘atrevido’: “Los hijos son nuestra creación. No nacen, se hacen lo que no implica negar la influencia de los genes. Pero atribuir todo a la herencia es una posición simplista que no contempla la importancia trascendental de la educación en los años fundantes.
Al fracaso escolar lo suele preceder el fracaso educativo que empieza en la escena familiar. Al enfocarse en la relación madre-hijo, sostuvo que el bebé tiene que pasar a ser niño y luego alumno. Para eso tiene la difícil tarea de separarse de la mamá poniendo en juego algo de agresividad, (nadie se separa en buenos términos). Un alumno no se define por portar uniforme y útiles. Un alumno es el que desea aprender. Venir a la escuela es obligatorio pero aprender es una decisión. Todas las estrategias educativas familiares tienen que tender a la adquisición de la autonomía. No hacer lo que ya pueden hacer solos. Suficientemente amados y oportunamente limitados. Sostener las diferencias entre adultos y chicos, entre lo público y lo privado, entre lo que es de hombre y de mujer, etcétera.
Igualmente, hizo una fuerte advertencia a madres y padres que compiten con sus hijos, y que en lugar de ejercer su autoridad, asumen el rol de hermana o amigo:
“Madre e hija, por ejemplo, peleando por la vestimenta, confundiéndose como hermanas en la misma imagen estética. No podemos ser amigos de nuestros hijos aunque valoremos esos momentos amistosos donde a lo mejor aparece una confidencia como si fuéramos un ‘amigo’ pero tenemos que saber que escuchamos como amigos pero al hablar ellos esperan la palabra de un adulto-padre.
A continuación se refirió a la soledad en que viven muchos chicos con papás ausentes y citó al libro Hijos huérfanos de padres vivos del autor Sergio Sinay.
“Son los padres que, a diferencia de los que no están físicamente, deciden ser padres ausentes y sumergen a sus hijos en la peor de las orfandades. Son los que privilegian los proyectos individuales, narcisísticos, laborales, profesionales frente al proyecto familiar. Poco lugar en la agenda para los hijos, poco tiempo gozoso y lúdico con ellos, poco apuro por volver a casa para el reencuentro.
Con preocupación evidente, la licenciada manifestó que los episodios de discriminación cada vez más frecuentes en las aulas, deben ser analizados implicándonos en la reflexión. Cualquier atributo puede ser motivo de discriminación y muchos chicos la están pasando muy mal en las aulas: ‘gordo’, ‘negro’, ‘lindo’, ‘estudioso’, ‘torpe’, etcétera. Muchos adultos discriminan a vecinos, parientes, conocidos y hasta a los mismos amigos de los hijos. Y se de educar con el ejemplo y la coherencia entre el hacer y el decir.
Atención, que niños y jóvenes están como están, porque nosotros estamos como estamos. Ellos nos miran y no sé qué tipo de adulto estarán viendo Quizás, a muchos ‘adultos adolescentizados’, que decidieron no madurar pero paradojalmente exigen madurar a sus hijos sin percatarse que no les están dejando la posta. El imperativo de la juventud eterna, la resistencia a envejecer provoca adolescencias tardías e inmaduras a la hora de convertirse en protagonistas de sus propias vidas.
Alertó también acerca de los padres que se preocupan solo por el rendimiento escolar de su hijo, por las notas, etc. y poco por el desarrollo emocional.
Menos dosis de TV
Al volver a la TV en los niños, la licenciada puntualizó que en el Congreso Internacional de Pediatría realizado en Córdoba (2007), con la presencia de más de 6000 pediatras de todo el mundo, se recomendó: “Nunca exponer a un niño antes de los dos años frente a las pantallas, ni más de dos horas diarias ni dos horas antes de dormir”
También hizo mención a un tipo de “niños marionetas” que son aquellos a los que hay que ‘manipular’ para que se pongan en movimiento y realizar sus tareas escolares, para construir hábitos de higiene y cuidado de sus cosas. “Por eso es fundamental que les alentemos su curiosidad, su fantasía. Que no nos molesten sus ‘porqué’ (inicio de la curiosidad que es la base del aprender) pero a sabiendas de que no lo sabemos todo y que cada tanto decir ‘no sé’ libera al niño de la sensación de un adulto omnipotente y omnisapiente y le deja un camino personal para sus propias investigaciones”.
Al abordar el rol de la escuela, recordó que no es un ámbito de diversión, aunque para muchos alumnos el maestro ideal es el ‘divertido’. “No es el rol de un docente divertir pero sí instituir un buen clima en clase, una pedagogía donde estén igualmente convocados el esfuerzo por aprender y la alegría de hacerlo”.
Los niños cuya vida pasa por las pantallas van restringiendo el uso de la palabra, se aíslan, y la incomunicación los puede conducir a la violencia, como tantos casos ocurridos en el mundo y en nuestro medio. La cultura de la imagen restringe la cultura de la palabra, por lo tanto debemos recobrarla como herramienta para resolver conflictos, tramitar el malestar y sublimar las broncas.
En tal sentido, reveló que la adicción a las pantallas produce niños con:
1) Atención dispersa.
2) Sedentarismo (acompañado de obesidad).
3) Problemas psicomotores o cuerpos no disponibles para contacto con el otro.
4) Pérdida del sentido de la realidad.
Sexualidad bien entendida
Otro punto que provocó mucha atención en la charla fue cuando la especialista instó a los padres a instalar el pudor en casa.
“Evitar el nudismo paterno, los besos en la boca con los hijos (hay que sostener las diferencias) a fin de que si algún abusador se acerca, ellos puedan defenderse porque han incorporado la barrera del pudor. Si naturalizamos el desnudo en casa el desnudo de un extraño pasa a ser natural”.
En este contexto, la licenciada se manifestó a favor de que si alguna educación sexual es posible (a sabiendas de la no educabilidad del deseo humano por ser inconsciente) tiene que ser en ‘dosis homeopáticas’ y responder con veracidad a los interrogantes iniciales de los niños, sobre como ‘llegan al mundo’ y también respecto a las diferencias sexuales de anatomías con el resguardo de no ‘genitalizar’ la sexualidad infantil.
Además, debemos estar atentos a lo que ellos ven en TV pues prolifera a cualquier hora la “erotización” de la pantalla. ¿Por qué entregarlos tan fácil a los Tinelli, a los Sofovich, a las novelas de enredos amorosos? Pero atención, hay que prohibir y ofrecer, no pero sí, tener siempre un alternativa a mano, no veas esto, pero juguemos a los títeres… contamos un cuento, pintamos en una hoja, charlemos, etcétera.
González insistió con la amenaza de la infancia virtual: “Si caemos en el fenómeno al que el autor Esteban Levin escribió en un libro titulado ¿Hacia una infancia virtual? produciremos niños y jóvenes más violentos, con más riesgos de perder el sentido de la realidad y confundir lo material con lo virtual”.
El autor relata allí un caso en el que cuatro nenes en Brasil se arrojaron al vacío desde un edificio pues creían que podía rebotar como los muñecos de una serie. Por favor, generemos niños con espíritu crítico, si ven a Superman le digamos que es pura ficción, que los hombres no vuelan; que si Tinelli se ríe de los enanos, lo cuestionemos con ellos, preguntándonos: ¿Por qué tiene que reírse de los enanos? De lo contrario, estaremos pariendo generaciones sin noción del semejante. El otro es mi semejante, sufre y goza como yo, le duelen las mismas cosas que a mí……
Hay que volver a la noción de ejemplaridad, seamos coherentes y referentes:
“No mientas, pero no miento; trae amigos a casa, y yo también traigo los míos y demuestro el valor de la amistad. Hay que volver a jugar con los niños, hay que ejercer las ‘crianzas gozosas’ (superadoras de las crianzas sólo responsables). No se puede ser padre a puro mensajito de texto. Hace falta la mirada, la palabra, el abrazo, el compartir juegos, el escuchar sus corazoncitos, en fin, el amor hecho verbo, traducido en acciones, es insustituible”.
Como primera conclusión: “Se requiere de padres más presentes, más activos, que amen pero que limiten a sus hijos, que le ayuden a expresar su inteligencia lúdica, que los haga responsables ante la Vida. De lo contrario, delegarán en la escuela lo que no pueden lograr en su casa. Educar es un trabajo entre todos. La escuela sola no puede. Acompañemos el proyecto pedagógico de la escuela, respetemos a los docentes y si hay algo que no nos agrada lo trabajemos con el equipo directivo, no boicoteando o descalificando al docente delante de los hijos.
Al cierre de su charla, la licenciada insistió en la importancia de que los padres se pongan de acuerdo en la educación para ‘bajar’ un discurso coherente a los chicos.
PD: Durante los minutos finales, un padre asistente expresó que, si bien estaba separado de su mujer -también presente en la charla-, habían coincidido tener una sola manera de educar a su hijo de 5 años. La Licenciada González les dijo que es una decisión ‘fantástica’ aunque ellos coincidieron en que no aspiraban a ser ‘ejemplos de nada’. La licenciada argumentó: ‘¡Claro que lo son! al menos por un rato permítanse ser referentes de una coherencia que los chicos piden a gritos o a puro síntoma’.
Finalmente, recomendó buscar en Google el “Síndrome del emperador” fenómeno que se produce en España entre hijos adolescentes que castigan o maltratan a sus padres”.
8/11/08
Recomendar esta notaESDta mujer siempre dice cosas utiles e interesantes, aunque suene algo conservadora. Creo que el problema que enfrentamos los padres de hoy es el consumo. Se generan necesidades que generan ansiedades e insatisfacciones que impactan en las relaciones humanas. el tema es largo. pero valdria la pena abordarlo.
Lamentablemente estamos inmersos en un problema económico-social,de ambas partes padres-docentes.No podemos discutir que la tecnología,bien utilizada,es un proceso de evolución en las mentes de los niños.Es cierto que la imagen hoy es la cultura sobrel la cultura de la palabra, pero no se puede involucionar, por lo tanto, se "debería" hacer una interacción entre estas dos culturas.Considero que si el niño desearía hacer zapping a su maestra, algo eta ocurriendo con la misma ya que no esta captando su atención. Hay niños que buscan mucho más la informacion de un tema que les interesa ahora que antes,porque es mucho más facil encontrarla, y además hay páginas en internet que alimentan su imaginación.No todos los niños "tecnológicos"son apáticos,creo que muy por el contrario, quieren la informacion pero más rápido y menos estructuradas y sobretodo mas creativas tarea que le compete al educador. Padres que no sostienen la diferencia entre adulto-niños, padres que compiten con sus hijos adolecentes, son patologías por lo tanto no se puede generalizar.Casi todos los llamados "hijos huerfanos", no son productos de padres narcisistas, son producto de un decadente sistema económico, que hace que necesariamente deba trabajar padre-madre para las necesidades "básicas",eso si,acotando los tiempos con sus hijos. En cuanto a la discriminacion,"siempre" existio,porque somos una sociedad discriminatoria.Estamos en una crisis educativa que produce,no solo a padres sino también a docentes, una apatía en el desarrollo emocional del niño.Los paros docentes, las asambles es una forma de influir negativamente en dicho desarrollo,sobretodo en los mas chiquitos que no entienden de la situacion,futuro adolecente poco interesado. Hoy el concepto de familia ya no es papa-mama,hoy es el grupo de personas que viven en un mismo techo.Cruel realidad,como también lo es que ambos padres DEBAN salir a trabajar para la educacion de sus hijos, entre otras cosas. Es cierto que la escuela no es un depósito de niños, pero también es cierto que la escuela como institucion no debe desentenderse de los problemas acusiantes que hoy sufre la familia como institucion.Ambas deberían replantearse sus roles y cambiar las estrategias.La docencia en su parte debe tener en cuenta que los tiempos cambiaron y que debería "ver"al niño que tiene "hoy" con sus defectos y con muchas virtudes, y sobretodo entender que paros, asambleas, tambíen es una forma de violencia hacia el niño.
una nota para padres
Me pareció interesantísima la nota, estoy preparando mi tesis de Licenciatura en NIvel inicial y quisiera ver si me pueden enviar alguna dirección de correo o TE para contactarme con Liliana González.Gracias
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