
Sosperiodista.
Hace poco los medios capitalinos daban cuenta de la propuesta del Centro Vecinal de barrio Urca de registrar a todos los trabajadores que desarrollan tareas eventuales para ayudar a combatir el delito.
La medida tenía el “inofensivo objetivo” de prevenir hechos desagradables para la zona, pero como partía del prejuicio de que bajo el disfraz de trabajadores eventuales podría habitar un potencial delincuente recibió una andanada de críticas por "discriminatoria". Además de ser totalmente ineficaz y mentirosa para ayudar a solucionar un problema como la inseguridad ciudadana que es multicausal.
En barrio Juniors se desató ahora un problema distinto, pero parecido en sus raíces discriminatorias.
Un grupo de vecinos del lugar salió a la calle a rechazar un proyecto de la Provincia consistente en el tendido de un puente sobre el río que comunicaría a Juniors con barrio San Vicente, pero que fundamentalmente facilitaría el flujo vehicular de la nueva Terminal, aún inoperativa.
Ante las cámaras televisivas, integrantes de este grupo de vecinos dijeron que ellos no están en desacuerdo con el puente en sí, pero pretenden que este sólo sirva para mejorar el tránsito de los colectivos y que su tendido no llegue hasta Juniors y culmine en la avenida Costanera, porque de lo contrario atentaría contra la tranquilidad del barrio.
“Nosotros aquí hemos comprado un sistema, un estilo de vida, y no queremos que esto se altere porque al gobierno se le ocurre hacer un puente que comunique dos barrios totalmente distintos”, graficó un vecino, en lo que significa toda una definición.
Por ahora, los vecinos en rebeldía tratan de ser cuidadosos en el uso de las palabras y no sonar demasiados agresivos, pero hasta en esa manera supuestamente cuidadosa de decir las cosas, se advierte que lo que no desean es tener que ver frecuentemente en el barrio visitantes o caras extrañas que desentonen con ese “estilo de vida” que han comprado.
Está bien que la gente se organice y pida participar y ser informada de las cosas que lo afectan como contribuyente y ciudadano. Lo que no se puede permitir es que algunos intenten vetar un proyecto arquitectónico o política de Estado con argumentos supuestamente técnicos pero pretendidamente racistas.
No se puede permitir que algunos pretendan levantar muros de intolerancia bajo argumentos absurdos y ofensivos como si la ciudad fuera un espacio de compartimentos estancos donde cada sector o comunidad puede hacer lo que quiera.
Si seguimos bajo esta dinámica fascista de no aceptación del otro, no va a faltar mucho tiempo para que cada barrio autocalificado de clase media y portador de un “estilo de vida” empiece a plantear amurallar el espacio para no permitir el ingreso de intrusos, siguiendo la cultura y la política instrumentada por los barrios countries.
Ahí sí se produciría un claro atentado contra el derecho constitucional del libre tránsito.
20/1/12
Recomendar esta notaMe recuerda a las movilizaciones de Barrios de Pié, en defensa de sus justos derechos (ahora pretenden los de Juniors en mantener sus buenos status y que algunos ni siquiera se han preocupado por los barrios humildes. Ahora les llegó el problema). Si bien la nota de Sospe, tiene un sentido integrativo y de armonización con los barrios, evitando discriminaciones, me parece muy bien. Es saludable. Pero existe un factor (a mi entender) que rompe el equilibrio entre los vecinos afectados y con los no vecinos de la zona (aquellos que trabajan, etc.) y es la "cara" ampliación de la Terminal de Ómnibus en un espacio comprimido, lleno de vericuetos, complicado en el acceso vehicular y peatonal, que trata un movimiento de bienes y personas ilimitado. Debió construirse en otros lugares de fácil circulación y cercano al centro. El mejor (a mi entender) es en los predios del ex-Batallón de Comunicaciones 141 (Parque Sarmiento). Por lo tanto, se ha avanzado en una mole o estructura edilicia en un espacio que viene completo, lleno. Igualmente con la nueva sede gubernamental y el cordobés con ingenio, bautizó como "el panal", otros le dicen "el penal sin presos" (será por los guantes blancos?) , estructura sin sentido, horrible, ubicado en un espacio que la temperatura en verano supera los seis grados del resto de la ciudad. Por lo tanto, estos "costosos" emprendimientos, se han ideado en espacios de mitad viviendas y la otra mitad, moles de cemento. Agrego que en Córdoba, las murallas existen de hace tiempo y son varios barrios cerrados. Claro, estos barrios aparecieron, cuando Córdoba dejó de ser "la doctoral de los cambios sociales".
En total desacuerdo con los vecinos de Urca y B°Juniors. Cuidado con los miedos; pueden conducirnos a serias equivocaciones.
Son barrios distintos, es cierto.Pero si comparamos la apertura mental de sus habitantes gana San Vicente, que es un barrio tradicional por su hospitalidad. Recuerdo que todos los fines de semana congregaba a todos los barrios en caminatas habituales entre sus tres plazas, también en sus carnavales. Hoy San Vicente no se opone a la edificación en altura como lo hacen "los vecinos de Juniors, que no se enteraron que llegó el siglo XXI y prefieren ser el patio trasero, atrasado y oscuro de Barrio Gral Paz, mi barrio que hoy está hermoso y vivo comparado con años atrás cuando era un Barrio viejo y aburrido. Si los de Juniors son distintos a los de San Vicente y Gral Paz, sus vecinos.Pero no por distintos son mejores.
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