
Carolina Sappia.
Como no podía ser de otro modo, los comentarios recibidos en el artículo anterior (Techos argentinos) por los demás colegas y lectores del diario no me resultaron ajenos, y es entonces que esta vez redacto en parte como periodista ciudadana y en parte como voluntaria activa de la ONG Un Techo para mi País Argentina.
El fin de semana pasado se llevaron a cabo las construcciones de viviendas de emergencia a 37 familias de los asentamientos cordobeses Bajo Pueyrredón, Camino 60 cuadras, Barranca Yaco y Campo de la Ribera. Fueron actores de este sueño, no sólo las familias, sino también aproximadamente 600 jóvenes, entre universitarios y empleados de Tarjeta Naranja y Apex.
El viernes 11 de julio los voluntarios se reunieron en el colegio Pío X, en donde se dio el inicio formal de la construcción. Desde allí los jóvenes se dividieron en las 7 escuelas desde donde, a primeras horas de la mañana del sábado, se partiría al barrio correspondiente a trabajar. Los nombres de las escuelas buscaron reflejar, en cierto modo, los ideales que la reciente fecha patria reclamaba a los argentinos: Paz, Justicia, Igualdad, Independencia, Federalismo, Libertad y Justicia.
El trabajo de la construcción se puede dividir en dos momentos: la vida en el Barrio y la vida de escuela. El primero incluye el trabajo propiamente dicho: levantar la casa codo a codo con la familia que luego hará de ella un hogar, compartiendo la experiencia que sólo esta vivencia puede brindar.
Entre mates, martillo y pala, dos realidades que aparentan ser muy diferentes, se van entrelazando para descubrir que, al fin y al cabo, no son tan distintas. En el barrio, las familias aprenden de los voluntarios, y los voluntarios aprendemos tantísimo más de las familias.
La vida de escuela abarca el tiempo que los jóvenes pasan en lo que se transforma su casa por el fin de semana. Es un lugar de descanso, pero también es otro espacio de encuentro: los voluntarios nos vemos las caras, nos sentimos acompañados en el sentimiento. Llegamos del barrio alrededor de las 18, luego del trabajo físico intenso, para empezar otro más intelectual. Básicamente se trata de reflexionar acerca de la realidad que nos envuelve y acosa. ¿Por qué el país está así? ¿Qué es lo que pasa? En esta construcción en particular se hizo hincapié en la Independencia ¿Qué significaba en 1816, qué significa hoy? ¿En dónde fallamos? ¿Cómo la conmemoramos (si es que la conmemoramos)? ¿Qué hacemos por ella? Las conclusiones a las que se llegaron fueron fantásticas.
Pero lo más fantástico fue que esas 600 cabecitas trabajaban, pensaban, buscaban respuestas o abrían nuevas dudas. Jóvenes, futuros dirigentes del país, presentes actores sociales, no sólo se comprometían al hacer, sino al pensar. Combinación excelente: trabajo y reflexión. Combinación necesaria.
A partir de estos dos momentos (el del barrio y el de la escuela), se busca dar cabida a las misiones de la ONG: conformar una red latinoamericana de voluntariado juvenil para trabajar junto a familias en extrema pobreza mejorando su calidad de vida, además de buscar involucrar a cada persona y a la sociedad en conjunto, afianzando el compromiso social y la solidaridad.
Las construcciones de las casitas culminaron exitosamente, sin mayores inconvenientes. Domingo 13 de julio: 37 familias concretaron el sueño de la vivienda mínima. Los voluntarios mezclados entre la gente de los asentamientos, estaban llenos de tierra, con la ropa negra de aceite quemado, algunos dedos moretoneados, raspones de orígenes a veces desconocidos pero con una sonrisa gigantesca e imborrable ante el placer de haber compartido el trabajo con estas personas que confiaron todo y más en nosotros. Muchos nos fuimos con nuevos amigos, con historias geniales o tristes, con lindos recuerdos pero, sobre todo, me atrevo a decir, que todos nos fuimos con el compromiso encendido en el pecho, con la camiseta argentina bien puesta y con una terrible necesidad de seguir trabajando por un país mejor o al menos por esta gente que nos devolvió con creces cuanto pretendimos dar... La realidad pegó fuerte, y una vez que pegó no se la puede ignorar.
Ahora bien, me gustaría poder aclarar un poco acerca de los comentarios recibidos en el artículo anterior, con las únicas intenciones de evitar que la sociedad en general y los lectores en particular, se llenen de prejuicios en contra de esta ONG, tan sólo por ignorar el proyecto real y las intenciones de los jóvenes que en él participamos.
Para empezar debo unirme en pensamiento a todos aquellos que consideran que es el gobierno quien debiera tomar las riendas en el asunto de la pobreza y buscar las soluciones necesarias para dignificar a cuanto ser humano perteneciente a su campo de poder. Lamentablemente la realidad no es esa, y el gobierno se entretiene con cosas ajenas a la realidad de estas personas y a la de muchas más. Con un tren bala, por poner un ejemplo, no vamos a lograr que haya menos hambre, más trabajo y seguridad. Tan sólo se logra que las aguas se sigan dividiendo: que el pobre tenga menos oportunidades, y que el rico siga sumando su acceso a miles de cosas más.
Y mientras el gobierno sigue mirando al costado, dibujando números en el INDEC, elaborando proyectos absurdos ante lo que el país está viviendo ¿Qué pasa? ¿No hay que hacer nada porque “es responsabilidad del gobierno”? Ese discurso puede calmar la conciencia de muchos argentinos. La mía y la de muchos jóvenes evidentemente no.
Hay una realidad que duele, que lastima, que da bronca. Y no es sólo la realidad de las miles de familias que no tienen el pan de cada día, el abrigo durante el frío, el hogar o el trabajo digno... sí, esa es parte de la realidad que duele, pero sumada a la de los miles de argentinos que se conforman con “conversaciones de café”, que encerrados en un bar politiquean, solucionan el mundo, juzgan y prejuzgan, y, en definitiva, se ponen la corona soberana para armar un país ideal, perfecto... pero que afuera del bar sigue siendo el mismo mediocre de siempre, que ni es capaz de cumplir con las leyes mínimas de ciudadano (de ahí la “viveza criolla” que menciona Marcos Aguinis) o de mirarle a la cara a esos “nadies” de los que habla el escritor Eduardo Galeano en uno de sus libros.

Ante tanta indiferencia, egoísmo, individualismo, los jóvenes que nos involucramos en un proyecto así no lo hacemos de pura diversión, idealismo o utopía. ¡Ojalá este fin de semana nos hubiésemos podido quedar en nuestros hogares tranquilos! Porque eso significaría que esas miles de familias que viven en situación de pobreza son sólo parte de una terrible y lejana pesadilla. Pero no. ¡NO! Simplemente esas familias son demasiadas reales, existen, tienen caras, nombres y apellidos... y, encima, viven a no más de 15 minutos de distancia de nuestros hogares.
Sabemos, y somos perfectamente conscientes, de que una casa de madera de 18 metros cuadrado no le soluciona la vida a nadie, y mucho menos va a terminar con la pobreza extrema ni de Argentina, ni de Latinoamérica. Pero la casita tiene mucho significado y sentido.
Para empezar, es una forma de demostrarle a esa gente, tan harta de tantos engaños y mentiras, que existen todavía personas en las que se puede confiar. Ellas no reciben una casa de regalo, sino que aportan un 10% del valor total (además de conseguir los pilotes necesarios y limpiar el terreno).
Están pagando la vivienda sin siquiera estar totalmente seguras de que se vaya a construir (fueron tantas las promesas incumplidas que recibieron) y de repente ven llegar a diez locos un fin de semana con paneles, palas, martillos y demás, aunque llueva, esté nublado o haya un sol impresionante. Desde un primer momento la confianza que se pacta mutuamente no tiene nombre. No sólo encuentran personas en quien depositar su confianza, sino son personas llenas de vida que comprenden, comparten y sienten sus pesares, sus vivencias. Son personas que no las olvidan, que las tienen en cuenta. Considero que desde entonces YA estamos haciendo algo.
Por otro lado, la casa es una forma de incentivar a las familias a que sigan progresando. Si con un considerable esfuerzo alcanzaron la vivienda mínima ¿Cuántos sueños más son capaces de concretar? Es un empujoncito, existen más cosas para seguir adelante. Desde que se levantan los paneles, ya se les enfrenta el primer desafío: hacer de esas paredes un hogar.
Hace unos años el proyecto de Un Techo para mi País terminaba en la construcción, porque era imposible seguir adelante. Hoy, y con mucho orgullo, la ONG ha desarrollado un plan de seguimiento e intervención, del cual voy a escribir próximamente. A grandes rasgos, se trabaja en diferentes planos: jurídico, laboral, educativo, salud. La idea es poder trabajar con las familias de los diferentes barrios (no sólo a las construidas), para que, formando una comunidad y unificando esfuerzos, se pueda lograr salir adelante y continuar con la idea del progreso. Es un proyecto naciente, pero que está dando resultados magníficos. Tal vez la casa no sea necesaria para el trabajo de intervención, pero sabemos que la construcción nos deja el camino libre, porque la gente puede confiar en nosotros, creer en nuestra institución, y, sobre todo, porque por medio del trabajo compartido, los vínculos que se forman son indescriptibles con palabras.
La casa es, entonces, una solución rápida a una necesidad urgente, pero es un medio que nos encamina a un fin. De ningún modo es la solución al problema, pero es el comienzo de algo.
Y si aún el proyecto de intervención no existiera, yo sigo creyendo fervientemente, que la casa en sí es algo espectacular. Nadie lo puede entender hasta que vive la experiencia. Porque es va más allá de una casa, es el compartir, intercambiar historias y vivencias, es creer en la gente.
Otra cosa que quisiera aclarar es que Un Techo para mi País es una ONG con autonomía política y religiosa, sin fines de lucro, no asistencialista, basada en el trabajo y liderada por jóvenes. No somos militantes de ningún partido político y no buscamos que el gobierno nos haga ningún tipo de aporte. Por otra parte comprendo a la persona que citando la constitución nos culpaba de no darles una vivienda digna a las familias. Lo único que puedo suponer es que no ha puesto pie en un asentamiento. No la culpo, entiendo la impotencia que le puede dar que existan familias que se muden de una casilla a una casa de madera de las que ofrecemos como alternativa y encima le hablemos de “progreso”. Sin embargo hay que ver en las condiciones en las que las personas viven y sólo ante la necesidad que entra por los ojos y se siente en lo más profundo del alma, se puede entender lo que para esa familia significa la casa (y la confianza, el ser tenidos en cuenta, el escucha, etc).
Si estuviese a nuestro alcance, la vivienda sería mucho más digna, mientras tanto, la idea de no hacer nada es insoportable, y haciendo el trabajo de hormigas creemos que vamos a hacer algo, ¡lo que sea!, para mejorar la calidad de vida.
Espero haber podido esclarecer algunos puntos que quedaron confusos en el artículo anterior. Estoy segura de que queda mucho por hacer, soy consciente plenamente de lo poco que estoy (y estamos) haciendo. Adhiero a las palabras de Hellen Séller: “Soy sólo uno, pero aun así soy uno. No puedo hacer todo, pero aun así puedo hacer algo, y no me negaré a hacer ese algo que puedo hacer”.
Insisto: no podemos sentirnos culpables de que las cosas sean como son, pero sí va a ser nuestra culpa si no hacemos nada, desde el lugar en el que estamos, por cambiarlo. Basta de palabreríos que no llevan a ningún lado y dejemos de tenerle miedo al compromiso y a la responsabilidad social. Ahí es donde estamos fallando como nación. “Argentinos ¡a las cosas!”.
Foto: enviada por Carolina Sappia.-
Recomendar esta notaARGENTINOS ¡A LA LUCHA POR UNA VIVIENDA DIGNA!
CAROLINA: Yo soy uno de los que destacó sobremanera el trabajo de Uds. mostrado en el otro artículo y criticó severamente la INOPERANCIA DE LOS GOBIERNOS DE TURNO (Municipales - Provinciales - Nacional) EN MATERIA DE ASISTENCIA SOCIAL. Vuelvo a aplaudir la tarea que hacen en esa ONG, pero la acción DESTACADA QUE REALIZAN NO LE DA DERECHO A LA OFENSA PROFERIDA EN ESTOS SUS DICHOS //sí, esa es parte de la realidad que duele, pero sumada a la de los miles de argentinos que se conforman con “conversaciones de café”, que encerrados en un bar politiquean, solucionan el mundo, juzgan y prejuzgan, y, en definitiva, se ponen la corona soberana para armar un país ideal, perfecto...//. En mi caso particular me siento SUMAMENTE AGRAVIADO POR SUS DICHOS y le solicito que se DISCULPE SINCERAMENTE DE SUS EXPRESIONES EN ESTA MISMA NOTA, porque Ni Ud. ni nadie pueden juzgar de esa manera a los que no estamos en su organización aportando todo lo que aportan para los sin techos y sin conocer si otros en materia de solidaridad al prójimo, hacen algo similar o mejor de lo que hacen Uds. pero en otras Organizaciones. En mi caso particular soy Facilitador del método de alfabetización Cubana "Yo si Puedo" y trabajo también como delegado de la "Asociación 50 a 60" en mi ciudad, una ONG con muchos logros a nivel Nacional en su lucha a favor de Los Adultos Mayores en materia de pensiones y jubilaciones y le puedo asegurar que por realizar estas labores "ad honorem" NUNCA se me pasó por la cabeza sentirme superior a mis semejantes. ES DESPECTIVO, ARBITRARIO Y DE "MALA LECHE" PREJUZGAR QUE NUESTRAS OPINIONES SON GESTADAS CAFE DE POR MEDIO EN UN ACTO DE POLITIQUERIA BARATO "PARA ARMAR UN PAIS PERFECTO". Perdóneme todos lo que aquí se expresan sobre lo que sigue, pero un tío mío a quién quise mucho y me mira desde allá arriba decía: "Cuidate siempre de los que comen Santos y cagan Diablos". En "Techos Argentinos" VERONICA muestra un excelente ejemplo de como se pude dar a conocer una tarea soidaria con respeto y ternura para sumar voluntades Y NO EXCLUIR A NADIE DE UN NOBLE PROYECTO.
Estoy de acuerdo en muchísimos aspectos de la nota.En general, es totalmente cierto el valor fundamental que tiene la vivienda para la familia. No dudo que es un sueño concretado, el problema radica cuando ese sueño logrado es el inicio de la pesadilla para otra persona. El año 2001 marcó para mi familia el princi- pio de vaivenes económicos y luchas impensadas. A los no pocos inconvenientes se agregaron los vandalismos y delitos de los asentamientos que crecieron al frente de mi hogar. Que es un proyecto hermoso, no lo dudo. La duda surge cuando pienso que autoriza y avala las usurpaciones y legaliza los malos hábitos. Quiero que sepan que a pesar de sufrir nunca discriminé ni pienso hacerlo y cada día intento elaborar proyectos para la real inserción social de los ciudadanos carenciados.
Y AHORA QUIEN DEFINE,DE LA SOTA,FLEQUILLIN, O JUEZ..... TAN..TAN!!!!!
Aunque la autora defiende la autonomía política y religiosa, conozco que no es del todo así. Los miembros de esta ONG, que tiene muy buena acogida en los medios masivos, son, en su mayoría, del Opus Dei, y viven en el country San Jorge, sobre la Padre Luchesse. No creo, sinceramente, que unas maderitas solucionen algo. Y me parece patético, teniendo en cuenta la clase social a la que pertenecen, que esta ONG "apolítica" no tenga una visión socioeconómica y política más seria. Porque sin una distribución de la riqueza justa siempre habrá unas maderitas para comprar felicidad barata. Saludos a SOSperiodista, y adelante!
Rolando, en ningun momento tuve intensión de agredir u ofender a persona alguna. Disculpe si le afectó en algún punto mis palabras, pero no lo tome como algo personal. Me enorgullece encontrar más personas unidas en causas que valen la pena, sinceramente. Y es que, cada uno, desde su lugar, debe jugarselas todas por este país... mas bien, por esta humanidad!! Gracias..
CAROLINA: Acepto sus disculpas y las tomo como sinceras. Solo le sugiero, si no lo toma a mal, que revise bién sus escritos antes de enviarlos, porque un punto, una coma, expresiones no felices, la generalización, etc., pueden cambiar sustancialmente el sentido que uno quiere darle a una nota. En el caso que nos ocupa, creo que Ud. consiguió un efecto contrario al que se propuso inicialmente. No lo digo solo por mi interpretación de lo escrito, ya que podrá observar que otros dos comentarios tampoco son en apoyo de la encomiable labor que Uds. realizan. Reciba mis saludos.
Carolina: me interesa mucho el trabajo que están realizando... Hace tiempo que buscaba participar de un emprendimiento al estilo, así, con jóvenes, que buscan dar una respuesta a problemas sociales como el que planteas en tu artículo. Leí el anterior, y dice q la Ong esta en cordoba, rio iv y buenos aires.. Ojala llegue alguna vez para mis lados! (Soy de Santiago). Espero que sigan trabajando con las mismas ganas de siempre y la responsabilidad que eso implica... Y en contra de todos los vientos que soplen en contra!! Yo participo de un mini proyecto de mi zona, y entiendo lo dificil q es remarla y hacerse entender.. Comparto la idea de lo de "conversaciones de cafe"... y pasa. Pero tambien pasa que hay gente como esos jóvenes q decís, como vos, como yo (o como el sr. Rolando, como lei en los comentrios) que la peleamos! Bueno, eso nomas. Male Cordoba (pd(Muy bueno este sitio)
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